ARGENTINA / SALTA

La trayectoria de Daniel Toro mereció un emotivo homenaje del Instituto Nacional de la Música

El compositor, poeta e intérprete salteño, Daniel Toro, fue homenajeado anoche por el Instituto Nacional de la Música (Inamu) y el Ministerio de Cultura y Turismo de Salta, en un acto donde también recibió la licencia de su discografía y una antología con sus mejores canciones.

Espectáculos / 05.09.2017 | 11:41

Fuente: TELAM

"Estoy emocionado", dijo Toro porque "esta gratitud es tan grande como el infinito, con muchas galaxias, con muchos soles".

El compositor e intérprete folclórico fue distinguido anoche en la Casa de la Cultura de la ciudad de Salta, donde el Inamu y el Ministerio de Cultura y Turismo de Salta le realizaron un homenaje por su trayectoria.

Toro estuvo acompañado por su esposa, sus hijos Claudio e Isabel, músicos como Mariana Carrizo, Bruno Arias y el Bagualero Vázquez, además del titular del directorio del Inamu, Diego Boris; el secretario de Cultura de Salta, Sergio Bravo, entre otros.

En la sala "Juan Carlos Dávalos", que estuvo prácticamente colmada, el artista recibió las licencias de 11 discos de larga duración, más otros simples y compilaciones, recuperados por el Inamu, y de un cuadro con una copia del disco El Refranero de mi Pueblo, que fue prohibido en la última dictadura cívico-militar.

El prolífico músico salteño recibió también del organismo nacional 800 copias de la "Antología Music Hall 1967/1984", un álbum que compila canciones determinantes en su carrera.

"El amor más grande es el de la gente, que hizo de mí lo que fui y lo que son mis canciones", expresó Toro, que, casi sin voz, recordó a muchos colegas y poetas, entre ellos, "el principal: Ariel Petrocelli, un sabio, un poeta de Salta".

Luego, hizo alusión a poetas y compositores como Julio Fontana, José Gallardo, Jaime Dávalos, Manuel J Castilla, César Perdiguero, el Cuchi Leguizamón, y destacó: "a mí me han prohibido, pero yo soy cantor, no soy político".

"Quién puede prohibirme a mí que diga la verdad de las canciones", se preguntó visiblemente emocionado, al tiempo que sostuvo: "lo hermoso de todo esto es que estoy viendo que no me he muerto, que todavía sigo estando".

Asimismo, consideró que nunca fue un número uno, sino que estuvo entre los primeros artistas de su época, y en alusión a la dictadura agregó: "El número uno sufre mucho, no puede llegar a ser feliz, porque hay gente que está escondida en lugares que no se los ve, especialmente en ese grupo tan terrible y nefasto, no solamente para mi sino para muchos cantores". 

"Pero ellos algunos están presos, y yo estoy acá, estoy vivo, delante de ustedes", remarcó Daniel Toro, quien agradeció a Dios, por la posibilidad de hablar en el acto, de estar junto a su familia y sus colegas.

Por otro lado, reveló que vive agradecido de Buenos Aires, pero ya no quiere volver porque desea estar en su tierra para "cuando lleguen los últimos días, que puede ser en cualquier momento o tal vez pasen 20 años más".

"Tengo canciones, tengo mis letras, mis discos, escribí un libro, planté muchos árboles", afirmó, tras lo que indicó que el homenaje y el hecho de que hayan rescatado sus discos constituyen una sorpresa que jamás ni siquiera la he soñado".

Finalmente, contó que "Dios me dio la fuerza de haber perdido la voz y con mi voz se fue la mitad del alma mía, pero esa mitad de mi alma me permite estar con mis plantas, con mi familia y, además, quedaron los discos".

Toro nació el 3 de enero de 1941, en la ciudad de Salta, y con tan sólo 17 años compuso "Para ir a buscarte", con letra del poeta Ariel Petrocelli. 

El año 1959 marcó el inicio de su carrera profesional en el folclore, al integrar el conjunto Los Viñateros, para luego de pasar por otras agrupaciones folclóricas como Los Tabacaleros y Los Forasteros, y llegar a formar parte de los Nombradores hasta 1966, año en que lanzaría su prodigiosa carrera como solista.

En 1967 se convirtió en una verdadera revelación del Festival de Cosquín, al ganar el premio Consagración por mejor Folclore del año.

Durante la dictadura militar su nombre fue parte de las listas negras y sus canciones fueron prohibidas.

En 1979 su voz se vio severamente afectada por un cáncer de garganta que lo mantuvo alejado del canto por muchos años, aunque la enfermedad no le impidió seguir componiendo, ya que en ese período creó las memorables zambas "Nostalgia mía", "Pastorcita perdida", "Zamba de tu presencia", entre otras. 

En 1985, su nombre renació con el Premio Konex: Cantante Masculino de Folclore, y en 1993 volvió a los escenarios.

En su carrera como solista publicó varios álbumes que le retribuyeron un gran éxito popular, innovando con su estilo particular. 

Muchos artistas folclóricos de las nuevas generaciones fueron influenciados por él, y el Congreso de la Nación le rindió homenaje a los 40 años de trayectoria con la música folclórica argentina, en 1999, y en 2004 se realizó un tributo en el Teatro Astral de Buenos Aires, en el que participaron grandes artistas como Los Fronterizos, Los Nocheros, Zamba Quipildor, Ariel Petrocelli, Abel Pintos, Yamila Cafrune, y el Chango Nieto.

Daniel Toro es uno de los compositores de folclore más prolíficos, con más de mil canciones compuestas, entre las que se destacan "Cuando tenga la tierra", con Ariel Petrocelli; "El Antigal", con Lito Nieva y Ariel Petrocelli; "Zamba para olvidar", con letra de Julio Fontana; y "Mi principito", con Néstor César Miguens.

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