ARGENTINA / BUENOS AIRES

El estadounidense James Benning exhibe su cine contemplativo y estructural en el Bafici

El director estadounidense James Benning, muy conocido por cultivar un cine contemplativo de planos extensos que pone a los espectadores frente al desafío de una percepción profunda y prolongada, es uno de los invitados especiales del vigésimo Bafici, que exhibe un foco con tres de sus películas y donde ofrecerá mañana una clase magistral sobre su notable trayectoria.

Espectáculos / 16.04.2018 | 11:17

Fuente: TELAM

Clave para entender la actualidad del cine independiente estadounidense, Benning charlará con el público mañana martes, a las 15, en la sala 10 del Village Recoleta (con entrada gratuita que puede retirarse desde una hora antes) y luego seguirá con la presentación de sus filmes “11x14” (1977), su primer largometraje, “Readers” (2017) y “L. Cohen” (2018).

El cineasta trabaja actualmente en la postproducción de “Castle of language”, un filme sobre la conexión entre las personas más allá de las barreras idiomáticas, a través de la contemplación de dos personas que miran una película de Arturo Ripstein, y para el cual convocó a la actriz argentina Sofía Brito (“Los salvajes”, “Eva no duerme”), a quien conoció dando clases en la Universidad Di Tella de Buenos Aires.

A su vez, la propia Brito está presentando en el Talent Buenos Aires, que se realiza en el marco del Bafici, un work in progress de “61. La verdad interior”, su primera película como directora, en la que documenta el vínculo de amistad que estableció con Benning en el rodaje de aquel filme y a la que define como “una película sobre el proceso de creación de otra película sobre dos personas que están viendo otra película”.

El cine de Benning es un ejercicio de percepción que se alimenta de la sutileza y la contemplación pronunciada del mundo que lo rodea, generalmente en base a planos extensos, sin cortes, en los que el tiempo fluye, parece materializarse y, pese a que no sucede nada extraordinario frente a la pantalla, surge siempre lo imprevisto y la maravilla de lo inesperado.

“En la proyección de mis películas mucha gente se levantaba a mitad de la función y se iba. Perdía mucho público. El público siempre se siente incómodo con la duración de mis planos”, admitió Benning en una entrevista con Télam, sobre los desafíos que sus películas plantean a espectadores generalmente acostumbrados al corte rápido y a la velocidad en las películas.

Télam: ¿Qué relación existe entre el tiempo prolongado y la percepción en sus filmes?

James Benning: Es difícil sacar cualquier tipo de conclusión, porque si uno observa algo durante poco tiempo es difícil saber qué percibe exactamente. Uno no puede concluir que el viento está soplando en un plano de cinco segundos, porque si no está soplando tal vez sople pronto y si está soplando tal vez frene pronto. Siempre toma mayor duración poder darle sentido a cualquier cosa. Y si algo inesperado sucede en esta larga duración, seguramente cobrará más fuerza. Uno está observando algo que no sucede todo el tiempo y se puede producir algo importante que te puede dar algún tipo de iluminación. La política de mis planos se revela únicamente a través de la duración.

T: ¿Cuándo empezó a pensar en la contemplación como un estilo posible?

JB: Me llegó muy rápido, después de tres o cuatro intentos de hacer mis primeras películas. Tengo un vocabulario muy escueto acerca del cine y empecé a interesarme más en la posibilidad que me daba de generar nuevos vocabularios. Cuando comencé iba más hacia lo conocido, pero rápidamente lo abandoné y decidí hacer películas de con planos de larga duración. Se fue dando solo. A través de la experiencia, después de haber hecho algunos planos más largos, eso se volvió mucho más interesante para mi.

T: ¿Sus referencias y motivaciones están más en el plano de lo pictórico que de lo cinematográfico?

JB: Llegué al mundo del cine y el arte sin mucho trasfondo, sabiendo muy poco acerca de su historia. En cierta forma eso me liberó de tener que construir sobre algo que ya existía. Años más tarde me entusiasmé mucho cuando descubrí que había una descripción más amplia del cine y del arte. Y me sentí muy a gusto cuando me sentí dentro de este universo mucho más amplio.

T: En sus películas se ve una tendencia hacia el orden estructural y matemático, ¿por qué elige ese tipo de formato?

JB: Estudié Matemáticas y tengo un posgrado. Lo que más me interesa es el proceso elegante que tienen algunos matemáticos para resolver sus problemas. Para un matemático, una solución elegante es resolver un problema que parece muy complejo de una manera aparentemente muy sencilla. Y eso me inspira. En cuanto al estructuralismo, la Matemática es una forma de estructura, pero yo considero que mis películas están más cerca de la Aritmética, con contenidos complejos y una forma elegante y simple de representarlos.

T: ¿Experimentó algo nuevo en su estilo en su último filme junto a la actriz argentina Sofía Brito?

JB: Este es un abordaje nuevo, aunque tampoco es muy diferente a lo que venía haciendo, porque es un único plano largo observando a dos personas –ella y yo- que están mirando una película. Es como una extensión de mi película “Readers”, donde uno podía ver gente leyendo. No leen en voz alta, pero hay una especie de voz interna que uno prácticamente puede sentir. Y por más que estemos sentados viendo una película, en ambos casos hay una conciencia muy clara de estar siendo grabados.

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