ARGENTINA / BUENOS AIRES

John Waters celebra el mal gusto en el Bafici con su humor corrosivo y su cine subversivo

El cineasta y escritor estadounidense John Waters, conocido mundialmente como uno de los reyes del cine basura, es uno de los invitados de lujo del vigésimo Bafici, donde además de presentar algunas de sus mejores películas de humor subversivo y celebración del mal gusto, tuvo ayer un encuentro con la actriz argentina Isabel Sarli, a quien admira y reconoce como una gran influencia para su obra. 

Espectáculos / 14.04.2018 | 10:08

Fuente: TELAM

"Isabel fue sin dudas un ejemplo enorme para mi", admitió Waters, dueño de una extraña y divertida elegancia (bigote mínimo, traje blanco con estampado verde de follaje y loros, zapatos negros acharolados y medias de rayas a colores), sobre la gran intérprete argentina, de cuya sensualidad se nutrió Divine, travesti, diva y asesina, pervertidora del buen gusto y las buenas costumbres, y uno de sus personajes más atractivos y radicales.

Oriundo de la pequeña ciudad de Baltimore, Waters se convirtió en héroe de la contracultura y emblema de un cine independiente irreverente y políticamente incorrecto, amigo de lo diferente y crítico del orden establecido, con obras cumbres del "cine trash" como "Mondo Trasho", "Female Trouble" y "Pink Flamingos", y otros filmes más pop pero igualmente corrosivos como "Cry Baby", "Hairspray" y "Serial Mom".

Waters ofrecerá hoy en Bafici una charla abierta y pública moderada por el productor Axel Kuschevatsky (a las 14 en la Usina del Arte), mientras que mañana firmará ejemplares de sus libros "Mis modelos de conducta" y "Carsick" y dialogará con el crítico Diego Trerotola sobre su trabajo como escritor (a las 18.30, en el cine Village Recoleta).

En una entrevista con Télam, Waters afirmó que sus películas "son extrañamente políticamente correctas, porque mis personajes hacen la suya y no juzgan a nadie. La política cambió mucho, porque en mis películas ellos son verdaderos outsiders, pero hoy todo el mundo quiere convertirse en un outsider. Trump y Obama deben pensar también que son outsiders. Así que yo quiero ser un insider. Y cagar al sistema desde adentro".

Télam: ¿Sus películas son también una celebración de lo diferente?

John Waters: Sí. Queríamos celebrar el hecho de que no éramos como el resto y estar felices en nuestra diferencia. Al principio en el mundo gay tampoco gustaban mis películas porque entendían que Divine se estaba burlando del drug. Divine no era para nada transgénero. Quería ser un monstruo, no una mujer. Quería pasar como Godzilla, pero le hubiera gustado ser Isabel Sarli también.

T: ¿Isabel Sarli fue de alguna manera una influencia en sus películas?

JW: Ella fue una influencia enorme para mi. Antes de que hiciéramos "Pink Flamingos", algunas de sus películas se estrenaron en un cine de Nueva York donde exhibían filmes hablados en español. No eran muy conocidas, pero el New York Times y Variety hicieron buenas críticas. La fuimos a ver y no lo podíamos creer. Si volvés a ver "Female Trouble" verás que Divine se ve exactamente como Isabel se veía en "Fuego". La escena que más recuerdo de la película de Armando Bo es aquella en la que Isabel va caminando muy sensualmente por la avenida Times Square, en Nueva York. Alguien la está filmando desde un auto y toda la gente la mira asombrada. Es una escena robada, digamos. Hicimos la misma toma en "Pink Flamingos" cuando Divine camina por las calles de Baltimore y todo el mundo la mira. Hicimos lo mismo en "Female Trouble" pero la gente no reaccionaba. Y yo me preguntaba por qué? Y era porque Divine tenía la cara llena de cicatrices y la gente no quería ser mala con una discapacitada.

T: ¿Cómo fue el encuentro que tuvieron con Sarli en Buenos Aires?

JW: Fue increíble. Se veía exactamente igual a como me esperaba que se viera. Le dije: "Cuando encontrás un buen look, te tenés que quedar con él". Le pregunté si hubiera podido haber tenido la carrera que tuvo en un país que no sea este. Porque ella tuvo muchísimos ofrecimientos para trabajar en otros países, con directores que le ofrecían papeles mucho más intelectuales que los que hacía con Bo, pero ella siempre dijo que no. Ellos estaban juntos en su propia secta. No creo que ella quisiera trabajar con otro director o tal vez Bo no la dejaba. Cuando le pregunté si él era demasiado posesivo, ella me dijo: "Él era mi maestro".

T: ¿Qué importancia tiene el humor en su trabajo?

JW: El humor es todo. Yo no soy separatista, puedo estar con gente que tenga otra opinión, pero creo que la única manera de cambiarle la opinión a alguien es haciéndola reír.

Si empezás a predicar, la gente no va a estar muy contenta, porque se aburre. Pero si las hacer reír la gente va abrir sus oídos y sus ojos para ver qué sigue.

T: ¿Y por qué entre todos los tipos de humor posibles usted eligió el más corrosivo y subersivo de todos?

JW: Es mi tipo de humor personal. Cuando yo era chico lo llamaban "humor enfermo". Luego leí sobre Lenny Bruce y todos los comediantes que usaban ese tipo de humor, pero era simplemente lo que me hacía reír a mi y a mis amigos. Simplemente reflejaba mi propio sentido del humor.

T: Otra de sus pasiones es la literatura. ¿De qué manera se entrelazan el cine y la literatura en su obra?

JW: Es la misma cosa para mi, porque yo escribí todas mis películas, escribí todos mis shows, o sea que siempre escribí todo lo que hago. Soy un narrador de historias. No tengo que esperar a que alguien me de plata para escribir un libro. Escribo siempre todo lo que hago.

T: Si hoy pudiera elegir hacer una nueva película, ¿seguiría tratando de hacerla como "Serial Mom", por ejemplo, o volvería a sus orígenes más radicales como en "Female Trouble" o "Multiple Maniacs"?

JW: De las dos últimas películas que me ofrecieron escribir, una de ellas era una terriblemente increíble película de Navidad para chicos y la otra era la secuela de "Hairspray".
Creo que si hiciera una nueva película seguramente me gustaría trabajar con estrellas actuales, pero también pondría a Mink Stole o a otros tan locos como ella. Tendría que ser una película prohibida para menores. Como decía la Coca Sarli lo que yo hacía antes ahora está en la televisión. De hecho dieron "Pink Flamingos" por la televisión y querían cortar las escenas del blow job y de la inseminación artificial, pero luego se olvidaron y no cortaron nada al final. Yo no cambié, mi última película fue sobre adictos al sexo.

T: ¿Qué importancia tuvo para usted el cine sexplotation y el cine gore?

JW: Tuvieron una tremenda importancia. Las películas de Russ Meyer y Hershell Gordon Lexis fueron muy importantes. En Estados Unidos el cine extranjero fue un poco el que rompió primero las barreras y las leyes acerca del sexo, y luego vino el sexplotation.

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