ARGENTINA / BUENOS AIRES

Julieta Ortega: “Hoy el nivel de algunas series superó ampliamente al cine ”

Julieta Ortega, quien representa a la esposa del villano encarnado por Luis Brandoni en “Un gallo para Esculapio”, miniserie de Underground y TNT que estrenará la semana que viene, afirmó que “el nivel de algunas series superó ampliamente al cine” y que el formato puede ser “el camino” que tome la ficción argentina en la TV.

Espectáculos / 08.08.2017 | 16:58

Fuente: TELAM

“Un gallo...” fue producida por Sebastián Ortega, escrita y dirigida por Bruno Stagnaro -reconocido por “Okupas” (2000) y por “Pizza, birra, faso” (1998)- y cuenta con un gran elenco en el que también figuran Peter Lanzani, Luis Luque, Eleonora Wexler, Ariel Staltari y Andrea Rincón, entre otros.

La trama narra la historia de Nelson (Lanzani), un muchacho humilde de Misiones que viaja a Buenos Aires trayéndole un gallo de riña a su hermano, aunque no lo encuentra y su búsqueda lo lleva hasta Chelo Esculapio (Brandoni) un gallero y jefe de una banda de piratas del asfalto que pudo tener algo que ver con su desaparición.

Ambientado en vecindarios populares, ferias a cielo abierto y calles de tierra entre el barrio porteño de Liniers y el oeste del conurbano bonaerense, el primer capítulo doble de la miniserie verá la luz el martes a las 22 por TNT y al día siguiente a las 23 por Telefe, mientras que Cablevisión Flow pondrá a disposición de sus suscriptores los ocho episodios de forma simultánea.

La actriz del clan Ortega, que actualmente alterna las grabaciones de la tira infantil “Heidi” de Nickelodeon en la que personifica al Hada de los dientes con su tienda online de pijamas Jota & Co., conversó con la agencia Télam acerca de por qué deseaba participar de la miniserie, de la relación laboral con su hermano a lo largo de los años, de la televisión argentina actual y del levantamiento prematuro de “Fanny la fan”
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Télam: ¿Cómo es tu personaje en "Un gallo..."?

Julieta Ortega: Mi personaje es Nancy, la mujer de Esculapio. Es un delincuente como de guante blanco; está involucrado en la riña de gallos, los piratas del asfalto, pero para tapar todo eso es supuestamente dueño de un lavadero.
Es un tipo que tiene una posición económica muy buena y esta es su mujer de muchos años, con la que tiene una diferencia de edad muy grande, una chica de barrio que era la hija de su amigo y tienen un chico chiquito.

Es una de esas mujeres que viven en un country y que no se termina de entender nunca cuánto sabe de la actividad de su marido; algunas cosas sabe, otras sospecha y otras definitivamente no quiere ver.

T: ¿Qué es lo que te interesó de la propuesta?

JO: La verdad que a mí cuando me dijeron “la serie nueva de Bruno Stagnaro”, no me importó de qué iba, ni qué personaje, me daba exactamente lo mismo. Bruno estuvo mucho tiempo alejado o tal vez escribiendo.
No dirige televisión hace mucho y era un director con el que yo definitivamente quería trabajar, independientemente del personaje; hubiera hecho cualquiera de los personajes femeninos de esta serie. Más allá de los libros, que a medida que los iba recibiendo veía que estaban muy bien, después la realización le da otro vuelo. Uno veía las escenas y se daba cuenta que es de esos directores que hacen la diferencia.
Cualquier actor va a querer trabajar con un director así.

T: Cómo es la relación con Esculapio? Puede verse en el primer episodio una actitud de celos, persecución o paranoia de él para con ella.

JO: Él es celoso, un tipo muy machista, pero son esos hombres que descuidan también mucho sus relaciones. Son esos hombres que lo que más los enciende es lo que hacen fuera de su casa y después pretende de su mujer que sea fiel, que esté en su casa, que es un poco lo contrario de lo que él hace. Pero las mujeres estamos en un segundo plano en esta historia, que es una forma de Bruno de contar.

El programa es un programa definitivamente masculino.

T: ¿Fue un desafío representar a esta mujer en una situación de cierta sumisión? Es mucho más fácil recordar papeles tuyos de mujeres fuertes, lejos del lugar de la subordinación.

JO: En “El tiempo no para” creo que hacía de una chica mucho más tradicional de lo que por ahí soy yo, pero sí, es alejado a mí y es divertido hacerlo por eso. Ni me casé joven, ni fui una mujer de su casa, ni vivo en un country, ni tengo un marido ni de cerca de esas características. Después me di cuenta que hay personas así también, es un tipo de mujer que se conforma con poco en algún punto; sí, salió del barrio y vive en un country, pero tiene ese marido que la verdad es una mierda de marido.

T: Aquí volvés a trabajar en una producción de Sebastián. ¿Cómo es trabajar con la familia?

JO: A mí me encanta. No trabajo todo el tiempo, la gente piensa que trabajo más de lo que trabajo. En general mecho; venía de hacer teatro el año pasado, después hice “Un gallo...", ahora estoy haciendo un programa de niños en Nickelodeon que se llama “Heidi” que nada que ver.

En realidad el que decide es él porque es el que me convoca. La clave la fui encontrando con los años. Lo primero que hicimos juntos fue “Disputas” y ahí después de comerme un par de garrones aprendí que la clave era dejarlo a él ser el productor y no usar el asado del domingo para nada profesional y no pedir nada que no sea nada que pudiera pedir otro actor.

T: ¿Como qué por ejemplo?

JO: Por ejemplo, si había un malestar por algo en el set, yo sentía que tenía que ir y contarle lo que estaba pasando, como ser la voz de los que no podían. Me di cuenta de que era una mala idea, que él era productor y que si él me venía a hablar de trabajo bien, si no yo no le voy a hablar de trabajo y nunca le pedí absolutamente nada.
Ni yo ni ninguno de mis hermanos, y creo que eso a él le dio mucha libertad, porque llama a Luis cuando lo necesita, pero Luis no le va a pedir trabajo. Y a mí me pasa lo mismo.
T: Volviendo a “Un gallo…”, ¿cuán diferente es para vos como actriz participar de una serie como esta que, como una película, se graba toda antes de emitirse?

JO: Es distinto, porque sabés cuándo entrás pero no cuándo te vas. La misma escena se puede hacer dieciocho veces hasta que no des más. Es otra forma de trabajo más parecida al cine y me parece que uno tiene que entrar sabiendo que eso es así.
Se graba en escenarios naturales y esto no es Hollywood, no hay muchos motorhomes para cada actor, a veces te cambiás en cualquier lado, hace frío, la comida no te gusta.

Es Argentina y se trabaja con un presupuesto que no es el que a lo mejor tienen otros países. Son tipos de programas que cuando uno se va a haciendo más grande cuesta más.

T: Pero el resultado es algo diferente.

JO: Por supuesto, el precio es ese pero el resultado es que después formás parte de algo que tiene otra calidad. Lo mismo pasa con series como “El Marginal” o “Historia de un clan”.
 
T: ¿Esta modalidad de trabajo la sufrís?

JO: Cuando tengo ganas de trabajar con un director me la banco. “Disputas” fue así también, llegábamos y (Israel Adrián) Caetano rompía el libro y decía “esto no me gusta, vamos a ver, esperen”, se tiraba en el sillón y escribía una escena en el momento. Con “Okupas” fueron de los primeros programas en los que yo me sentaba y decía “esto es una película”, donde había un componente creativo que no estaba en otros programas.

Hoy, que no tengo tantas ganas, me encanta también ir a los estudios de Martínez (de Viacom-Telefé para “Heidi”), porque se graba rápido, es una fábrica.

T: Ficciones como las que nombrabas no abundan actualmente. ¿Cómo ves la tele argentina? ¿Cómo viste lo que pasó con “Fanny la fan”?

JO: Me parece que el nivel de lo nuestro fue en ascenso. Cuando estás compitiendo con series como las que ahora están al alcance de todo el mundo en Netflix y todas las cosas que te podés bajar, tenés que pensar en otra forma de hacer y de ver la televisión.

Soy consumidora de algunas series y entiendo que hoy el nivel de algunas superó ampliamente al cine. Hay actores que antes nunca hubieran hecho televisión y ahora están todos haciendo series. La televisión no es más lo que era antes en ninguna parte del mundo.

Con respecto a lo que pasó con programas como “Fanny la fan”, el otro día le pregunté a mi hermano cómo se sentía y me dijo “a mí el canal me da todo, sé que estoy compitiendo en un canal líder y sé que si el rating es poco me van a sacar”. 

T: Pero la sensación fue que la paciencia fue poca.

JO: La paciencia fue poquita, mucho menos que en años anteriores con programas que no funcionaban, que antes eran cinco meses y ahora fue uno. Pero me parece que es así, son las reglas de juego. Por suerte los actores de “Fanny” no se quedaron sin trabajo, porque se sigue unos meses más para la plataforma digital.
Para el ego es una cagada trabajar en un programa que dura un mes, pero es una profesión en la que un día metés un golazo y otro te preguntan qué estás haciendo que no te ven en ningún lado.

T: ¿La ficción argentina en televisión entonces va más por el lado de las miniseries como “Un gallo...”?

JO: Fijate que estas miniseries, no solamente las que hace Underground, sino también las que hace Pol-ka son todas coproducciones. Si hoy un productor no se asocia a TNT, a Netflix, a HBO, no puede producir este tipo de ficciones. Me parece que ese es el camino, por eso nadie las hace solo.

T: ¿En qué momento de tu carrera estás?

JO: Yo sigo curiosa. Ahora estoy haciendo lo de “Heidi” porque nunca lo había hecho y me encanta. Nunca fui una persona con un especial hambre de estar, de que me estén viendo.
Tal vez esa madurez la tuve siempre, nunca estuve corriendo detrás de una zanahoria. Sinceramente los programas que cambian tu carrera deben ser tres en toda tu vida.
Uno no está todo el tiempo haciendo programas maravillosos; algunos son para pagar las cuentas y son dignos, te gustan y te divierten pero no van a ser un antes y un después. De esos hay pocos.

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