ARGENTINA / BUENOS AIRES

Fredéric Martel : Facebook y Google tienen mas información sobre nosotros que la NSA

El investigador francés Frederic Martel, autor de ensayos que exploran la incidencia de las redes digitales sobre los consumos culturales, sostiene que el mundo se abre a un cambio de paradigma para el que será necesario regular la privacidad y los abusos de posición dominante de los conglomerados de Internet como Google y Facebook.

Cultura / 14.11.2017 | 15:15

Fuente: TELAM

En su tercera visita a la Argentina, nuevamente como escala de trabajo para relevar las cifras y testimonios que formarán parte de su nuevo texto que, como sus predecesores ("Cultura mainstream", "Global Gay" y "Smart"), surgirá de un minucioso relevamiento en más de treinta países, el sociólogo se ocupa de reflexionar acerca de las consecuencias que trajo el desplazamiento masivo de los lectores desde los medios impresos hacia Internet, y en especial de la errónea percepción de consenso que promueven las redes sociales.

En diálogo con Télam, Martel se refirió a la disolución de las fronteras entre lo público y lo privado generada a partir de la transición entre la paranoia desatada tras el atentado a las Torres Gemelas en 2001 a la actual exposición casi impúdica de la intimidad a través de canales como Facebook o Instagram.

- Télam: A casi tres años de la publicación de "Smart", ¿Internet ha acentuado la idea de un mundo más multipolar, descentralizado y fragmentado como advertía en su libro?

- Frederic Martel: el oficio del investigador consiste en encontrar reglas, tendencias generales e incluso indicios que vamos a volver a encontrar aún cuando un sistema evolucione. En otro libro anterior, "Cultura mainstream", ya había demostrado que había una uniformización pero que era variable. Las industrias culturales son cambiantes, muy nacionales y por más que hubiera actores internacionales poderosos -los grandes estudios de cine o los gigantes de Internet- hay también mainstream local y los actores de masas están muy territorializados. Lo que "Smart" constató es que Internet no devino, como algunos predecían o deseaban, una uniformización donde hablaríamos todos el mismo idioma, consultaríamos los mismos contenidos y el mundo sería cada vez más plano. Me parece, por el contrario, que el mundo es cada vez menos plano, ya que las sensibilidades nacionales, las lenguas y los territorios siguen jugando un rol mayor en Internet y en el fondo se trata de una uniformación imperfecta.

- T: Cada vez más la gente se informa a través de las redes sociales, que a su vez se rigen por un sistema de algoritmos que "intuyen" los gustos y afinidades de sus usuarios. ¿Cómo es posible entonces acceder a la diversidad?

- F.M-: Somos víctimas de una dominación bastante fuerte, de un abuso de posición dominante. Es cierto que hoy muchas personas consultan los medios a través de la web, a través de la cual también escuchan música y eventualmente miran series de televisión. Cada smartphone tiene un promedio de 25 aplicaciones, aunque utilizamos unas diez solamente, mayoritariamente Facebook, Google Maps, Whatsapp, Messenger, Instagram... Este universo conforma un ecosistema concentrado en unos pocos dueños. Por eso es indispensable regular esas empresas para evitar distorsiones y que evadan impuestos. En el resto de los contenidos el problema es menos la uniformación que va a provocar Google o Facebook que un encierro en una burbuja personal que nos limite a una pequeña comunidad de amigos y su centro de interés, mientras queda al margen de la diversidad. Esto ocurre por culpa de las propias elecciones. Efectivamente, uno de los desafíos cruciales de Internet es a su vez favorecer la diversidad y evitar la uniformización, evitando también el ultracomunitarismo.

- T: Otro aspecto decisivo es que hoy las redes funcionan bajo una lógica de cantidad: todo se mide en términos de likes alcanzados, de comentarios obtenidos, de visualizaciones. ¿Qué alternativas hay para que la importancia del contenido no quede en segundo plano?

- F.M.: Ahí entramos en el mundo maravilloso de los algoritmos. Nunca hay que olvidar que un algoritmo es el producto de operaciones que codifican un dato y hacen lo que quieren con él. El algoritmo no va hacia lo mainstrean o lo independiente, no es pro americano o pro europeo. Por el contrario, depende siempre de lo que el codificador le dijo que hiciera. Si se le ordena registrar solo canciones que fueron escuchadas por un grupo minúsculo de personas así lo hará. En segundo lugar, estamos en los comienzos de la historia de los algoritmos. No sabemos cómo van a evolucionar, cómo van a llegar a programar los años que vienen. Obviamente esa es una fuente de inquietud pero a la vez de gran esperanza. Internet no es ni bueno ni malo en sí mismo: depende de lo que vamos a hacer con eso. El tercer elemento sobre los algoritmos es que por el momento siguen siendo imperfectos. Son buenos para decir lo que sucede en el mundo actual o conseguir el pasaje más barato de avión, pero muy malos para predecir lo que querés escuchar como música a la mañana en función de tu estado de ánimo. El algoritmo no puede preveer el éxito ni el gusto. A propósito, acuñé una expresión que se llama la "smartcuration", que sirve para decir que el futuro de la recomendación será una mezcla entre algoritmo y recomendación humana.
Necesitamos ambas cosas. Estas nuevas formas de recomendación van a desembocar en modelos económicos, en startups, en investigaciones universitarias y en un trabajo de ingeniería muy agudo.

- T: Hace unas décadas se veía a las redes con cierta paranoia suponiendo que iban a funcionar como dispositivos de vigilancia , y hoy por el contrario hay una exposición casi impúdica de la intimidad que tiene su consagración máxima en la selfie ¿Cómo se explica esta transición tan drástica?

- F.M.: Sí, tenemos miedo de la NSA (la agencia de inteligencia del Gobierno de los Estados Unidos que se encarga de la seguridad de la información) que podría infiltrar nuestros teléfonos, pero al mismo tiempo posteamos fotos en Facebook o Instagram que describen los aspectos más íntimos de nuestras vidas. Podríamos decir que es la paradoja de la vida humana. Creo que tenemos que desconfiar de dos cosas: por un lado de las herramientas como las que puede disponer la NSA, pero por el otro de los recursos que tienen hoy Facebook o Google, que poseen mas información sobre nosotros que la propia NSA. Al mismo tiempo hay una necesidad de educación en tecnología digital, lo que llamo la alfabetización digital, que podría explicar a la gente los peligros del acceso casi irrestricto a la vida privada y la concentración a partir de las redes. No es lo mismo poner un mensaje en Facebook que criticar a alguien al oído del vecino. Hoy todos estamos convertidos en potenciales medios.

COTIZACIÓN
ENCUESTA
¿Que te preocupa más?
Ver Resultados
FRASE DEL DÍA
Sergio Massa

"Para el 2018 le daré el lugar a mi hermano Luciano"

Alejandro Bucci, flamante campeón del Turismo Nacional