ARGENTINA / BUENOS AIRES

Victoria Ocampo fotos,cartas y planos que narran la vida de una mujer moderna y rebelde

Como una metáfora de su vida, la exposición "Victoria Ocampo. Construcciones y Escenarios", que se exhibe en su casa racionalista del porteño Barrio Parque, propone un recorrido por las búsquedas intelectuales de la traductora y mecenas, acercando al público la genealogía de una mujer que fue modernidad y vanguardia.

Cultura / 06.11.2017 | 17:00

Fuente: TELAM

Al igual que un cauce donde convergen dos ríos, la vida de Victoria Ocampo (1890-1979) puede ser leída de manera literal y metafórica. Curadora de su propia experiencia, la fundadora de la emblemática revista Sur no fue azarosa en la construcción de todo lo que la habitaba: literal, como los hogares donde vivía, despojados y funcionales; y metafórica, como la construcción de su persona, en una sociedad y una clase que de ella esperaba otra cosa.

En ese cauce y entre la arquitectura y las letras se compone esta muestra integrada por reproducciones de fotos, cartas, anotaciones, bocetos y planos que dan cuenta de la transformación de una mujer decidida a sortear el ambiente señorial y barroco en el que creció por otro tipo de búsquedas estéticas y conceptuales, ligadas a la modernidad y la vanguardia. 

De ese recorrido dos manifiestos, con pocos años de distancia, dan cuenta de la exploración disruptiva de Ocampo: su casa de Barrio Parque (1929) inspirada en la arquitectura de Le Corbusier y desarrollada bajo sus instrucciones por el argentino Alejandro Bustillo, quien se negó a firmar la obra; y la revista Sur (1931), que significó toda una experiencia intelectual, en la que colaboraron William Faulkner, Jean-Paul Sartre y Jorge Luis Borges, entre muchos otros.

Precisamente por eso canales transcurre la pista de esta muestra, que sumerge al público en la experiencia intelectual de la escritora para entender qué influencias la poblaron, a qué se oponía, qué antecedentes tuvo antes de esos dos proyectos consagratorios -una casa cubo en Mar del Plata, por ejemplo- y cuál, en definitiva, fue la síntesis que resultó de ese cúmulo de ensayos estéticos.

“Victoria parte de un ambiente asfixiante, barroco, cargado de objetos sin sentido. Despojarse de todo eso era un liberación en todos los planos: ella se construye como una mujer moderna en todos planos, en lo personal, la arquitectura y las letras", dice en diálogo con Télam Ernesto Montequin, curador de la exposición junto a Fabio Grementieri.

Y eso se traduce, "desde el lugar donde vive a la ropa que se pone y hasta cómo presenta su identidad en una sociedad que no contemplaba un lugar para ella y entonces tienen que crearlo: lo hace a través de la arquitectura, de su propia imagen y de la revista Sur", explica.

Es en ese sentido, parafraseando el título de la exposición, que Ocampo “construye espacios que son como escenarios. En esa construcción de mujer moderna, adopta diferentes escenarios en los cuales desenvolverse y la arquitectura ocupa un lugar preponderante y además viene de una tradición porque su padre era ingeniero y arquitecto, y a Victoria le interesa el espacio, la innovación en la arquitectura y el despojamiento, todo reducido a lo esencial”.

Con esa premisa, la idea de un cuarto propio que la escritora Virginia Woolf reclamaba en ese breve ensayo homónimo en clave feminista, es retomada en este recorrido para mostrar la superposición entre ambos proyectos: los dos funcionan como escenarios de creación, tanto es así que la Casa fue sede de Sur, “revista vanguardista que busca fundar desde cero la cultura y donde confluyen el clasicismo y la modernidad”, sostiene Montequin.

Sobre otra pared, una línea cronológica se extiende desde 1890 a 1960 con constelaciones de nombres: no es la línea de su vida sino de las personas que incidieron en su biografía con más o menos presencia de acuerdo a la época; de las letras Ricardo Güiraldes, Rabindranath Tagore, Jorge Luis Borges, María Rosa Oliver; de la moda Caroline Reboux, Lucienne Rabaté y Coco Chanel; de la música Ernest Ansermet e Igor Stranvinsky; del psicoanálisis Carl Gustav Jung.

“Tomamos ese período porque ya hacia los 50 Victoria define su imagen, que es la señora con los anteojos blancos y ya no cambia, se instala en un escenario definitivo que es Villa Ocampo. A lo largo del tiempo se ve qué fue lo dominante: antes de los 20 es una activista de la música moderna, después en los 20 y 30 los arquitectos tienen más preponderancia y finalmente abandona esa batalla y se concentra en los escritores, sobre todo cuando nace Sur, cuando la literatura pasa a ser su pasión dominante”.

Esa imagen típica de la mayor de las Ocampo con los anteojos blancos de fondo negro, rostro serio, pelo cano, es reemplazada en este recorrido por una secuencia de retratos que reflejan el modo en que ella se construye frente al espejo: de la niña enfundada en un vestido pesado, como de terciopelo y un gran moño a una imagen “neocolonial” que simboliza su transición a la mujer que mira a la cámara, tomándose la frente, enfundada en un collar de perlas.

“Victoria va cambiando y hay una metamorfosis estética que tiene un correlato con la arquitectura, las lecturas, las personas. En esa gravitación se ve la coherencia que hay en sus transformaciones: cuando decide ser una mujer moderna decide una transformación absoluta, desde la cuestión de los derechos de las mujeres hasta su ropa, su casa y sus lecturas. En todo eso hay un principio orgánico”, sostiene el curador.

“Victoria Ocampo. Construcciones y escenarios” se puede visitar de martes a domingos, de 12 a 20, en Rufino Elizalde 2831 (CABA), con entrada libre y gratuita. Hasta el 31 de enero de 2018.

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