Cáncer del pulmón: Desafíos, hallazgos y esperanza

Cada 17 de noviembre se celebra el Día Internacional del Cáncer de Pulmón, enfermedad que es la causa de 1 de cada 5 muertes por cáncer. Desde hace décadas es considerado el cáncer más mortal en el mundo. 

/ 17.11.2018 | 04:56

Claudia Bagnes (*)
(*) Jefa de oncología del Hospital Tornú.

Sin embargo, en los últimos años hemos logrado conocer mejor el cáncer y avanzar hacia una medicina más personalizada.

Actualmente, con una biopsia del tumor podemos estudiar sus características y detectar qué tratamiento será más eficaz en cada caso, lo que abre grandes esperanzas para los pacientes y la posibilidad de un mejor pronóstico.

El cáncer de pulmón se clasifica principalmente en dos grandes grupos según el aspecto de las células al microscopio: cáncer de pulmón de células no pequeñas, que afecta al 85% de los pacientes y el cáncer de pulmón de células pequeñas, que se detecta en el 15% restante. Los avances en biología molecular permitieron conocer además que existen múltiples alteraciones genéticas dentro de la tipología más frecuente que pueden ser su causante. Desde entonces, la ciencia busca desarrollar tratamientos específicos dirigidos a cada una de ellas, así como también a cada subtipo específico de cáncer de pulmón.

Los desafíos aún son muchos y motivan diferentes investigaciones clínicas para desarrollar nuevas terapias que mejoren la calidad de vida de los pacientes y las chances de tener una mayor esperanza de sobrevida. El descubrimiento de la inmunoterapia se ha constituido como la innovación más relevante en el tratamiento oncológico. El sistema inmune es el mecanismo de defensa natural que utiliza el cuerpo contra agentes externos como virus y bacterias para proteger al organismo y mantenerlo sano. Sin embargo, en algunos casos, algunas células con mutaciones logran evadir la respuesta inmunitaria, lo que les permite desarrollarse hasta convertirse en tumores potencialmente peligrosos. El objetivo de las inmunoterapias no es atacar directamente al tumor, sino estimular al sistema inmune del paciente para que él mismo lo ataque. Este tipo de tratamiento no presenta los efectos secundarios que vemos con la quimioterapia tradicional (tales como vómitos, caída del pelo, disminución de las defensas ante infecciones). Lo que la inmunoterapia está ofreciendo a los pacientes es una mayor sobrevida con una mejor calidad de vida.

Este nuevo abordaje ha demostrado resultados significativos en el tratamiento de los pacientes con cáncer de pulmón de células no pequeñas que es el más frecuente en la población. Sin embargo, la gran novedad es que recientemente se demostró que la inmunoterapia también mejora el pronóstico de pacientes con cáncer de pulmón de células pequeñas, que afecta a una minoría de la población y supone un peor pronóstico. Para esta tipología hacía más de 20 años que no se registraba ningún tipo de avance, hasta hoy se utiliza el mismo esquema de quimioterapia que desde 1985 y continuaba siendo un tipo tumoral con una alta tasa de mortalidad. Este año, las investigaciones demostraron que la combinación de esa quimioterapia (carboplatino/etopósido) con la inmunoterapia atezolizumab, en pacientes recién diagnosticados que no hayan realizado un tratamiento previo, dio como resultado un mayor tiempo de sobrevida libre de progresión de la enfermedad y un mayor tiempo de sobrevida global. Son realmente muy buenas novedades.

También, en estos últimos años, la biología molecular ha estado avanzando en la búsqueda de qué alteraciones hacen que la célula pierda su capacidad de madurar y morir, que se escape del tejido donde está y vaya a otros sitios para crecer allí o que avance sobre tejidos u órganos vecinos, entre otros. Al demostrar cuál es esa alteración, se diseñan drogas que actúan específicamente sobre ese punto bloqueando esa vía de crecimiento y no atacan a las células normales. Así es como funcionan las terapias dirigidas, que han demostrado importantes beneficios en la supervivencia de los pacientes con estadios avanzados de cáncer de pulmón. 

Los progresos en el tratamiento de una enfermedad están necesariamente ligados al conocimiento. Cuanto más conocemos a nuestro enemigo, mejor detectamos la forma más eficiente de atacarlo. Es importante contar con una biopsia de tumor lo suficientemente grande para hacer todos los estudios necesarios y poder seleccionar el tratamiento más adecuado para ese paciente, buscando causar el menor daño posible en las células sanas. Esto va a dar como resultado una mayor respuesta y una mejor sobrevida a nuestro paciente. 

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